Busan a Kioto
14 de enero de 2024
Hoy es día de transición porque viajamos por la tarde a Japón. Nos hemos levantado más tarde, bajamos a desayunar, y volvimos a preparar las maletas. Dejamos el hotel a las 12 y cogimos el metro hasta la parada Seomyeon para comer pollo frito en un restaurante. Al salir de la estación vimos indicaciones hasta el mercado de Bujeon y sin quererlo ya estábamos metidos dentro. Es un mercado inmenso con mil calles que se bifurcan desde el centro. Hay puestos de ropa, pescado, carne y verduras. Lo recorrimos un poco y cerca de la una de la tarde decidimos ir al restaurante Kyochon chicken, justo al lado del metro. El lugar estaba vacío, solo había una chica y un momento después llegaron tres chicas que se nos adelantaron haciendo el pedido. Pedimos tres tipos de pollo, picantes para Xavi y normal para mi. Tardaron mucho en prepararlo y teníamos que salir a las 2 de la tarde hacia el aeropuerto. Comimos muy rápido y dejamos la mitad de todo el pollo pues era cantidad suficiente para 6 personas. Llevábamos días intentando comer pollo frito que es muy bueno en Corea, pero precisamente esta ciudad marítima no tiene mucha oferta y no queríamos dejar el país sin comerlo.
Al entrar a la estación de metro nos perdimos buscando la línea 2, pues en algún momento dejó de aparecer la indicación y la estación se convirtió en un enorme centro comercial subterráneo, lleno de galerías. Unos 10 minutos caminando volvimos sobre nuestros pasos y finalmente la encontramos. Por suerte no eran muchas paradas hacia el aeropuerto y llegamos en menos de media hora.
Facturamos sin problemas, excepto que, como no pudimos hacer el checking online nos tocaron asientos separados pues el avión iba lleno. Pasamos todos los controles que son automáticos y muy rápidos. La máquina reconoce el pasaporte y nos habla en español, así que las indicaciones son fáciles.
Entramos a la zona de dutyfree y Xavi compró kimchi que viene en 5 paquetes y podíamos llevarlo a Japón. Yo compré unos parches para las ojeras confiando en que la cosmética coreana haga un milagro. Además encontré un producto en barra que veo en todas las series coreanas y que usan en la cara porque es mulitproposito, hidrata y quita el cansancio, esperemos que funcione.
Aterrizamos en el aeropuerto de Kansai, en una isla artificial de la bahía de Osaka a las 18:10, sin contratiempos. Pasamos el control de pasaportes con mucha lentitud porque cogen las huellas, hacen foto y son muy meticulosos. Recogimos las maletas y salimos a activar el pase JR para usar los trenes de alta velocidad, pero nos encontramos con una terminal pequeña en la que no había servicio de información. Finalmente encontramos una ventanilla donde comprar los tickets para el autobús hasta Kioto pues en las máquinas no aceptaban tarjeta y no teníamos efectivo. En 15 minutos cogimos el bus que tardaba casi dos horas en llegar a la estación de Kioto. Al llegar a la estación tampoco encontramos la oficina de JR, y decidimos ir caminando hacia el hotel, según Google 55 minutos. Por el camino pasamos por un templo budista, el Nishi Hongan-ji del siglo XVI. 10 minutos antes de llegar paramos en un combini, que son las tiendas de conveniencia abiertas 24 horas y compramos una ensalada, sushi y queso. Llegamos al hotel a las diez y media de la noche.




















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