De Seúl a Busan
11 de enero de 2024
Hoy amanecimos muy temprano, cerca de las 5 de la mañana. Es nuestro último día en Seúl y toca preparar las maletas y coger el vuelo a Busan, al sur de Corea. Cogimos el metro que nos lleva directamente al aeropuerto y a esta hora no está muy concurrido. Ya teníamos la tarjeta de embarque pero Xavi quería facturar las maletas. Nos llevamos un pequeño susto cuando la chica nos pregunta si teníamos número de teléfono de Corea pues tenía que pasar las maletas por el escáner y eso tardaba 45 minutos. Le dije que nuestro vuelo salía justo en ese tiempo y amablemente nos dijo que esperáramos y nos avisaba en 5 minutos. Pensamos que este trámite era solo con nosotros, pero luego vimos en la pantalla que era para todos y tardaban 5 minutos, así que debí entender mal el tiempo que me dijo inicialmente. Nos dirigimos a la puerta de embarque pasando el control policial, que aquí no te obliga a dejar los líquidos. Ya no teníamos mucho tiempo para sentarnos a desayunar, así que compramos algo rápido en la tienda de conveniencia.
El vuelo duró una hora que aproveché para hacer el blog del día anterior. Llegando a la cinta de las maletas ya vimos las nuestras y salimos a coger el tren que enlaza con el metro y nos lleva al hotel. Eran cerca de las 11 de la mañana y pudimos entrar a la habitación sin problemas. En Busan hace menos frío que en Seúl y nos cambiamos para ir más ligeros de ropa.
Cogimos el metro hasta Jagalchi donde está el mercado de pescado con la intención de comer allí. En la planta baja venden el pescado que conservan vivo en recipientes con agua. En la planta de arriba están los restaurantes que te cocinan el pescado que cogen del mercado, así que más fresco imposible. Nos sentamos en el primer restaurante que nos habló en inglés. La carta es extensa en pescado y marisco y los precios también son muy caros. Comimos sachimi de varios pescados y un pescado frito. El sachimi se come envuelto en una hoja de lechuga y le ponen varias salsas picantes. Yo solo le puse soja pero la combinación de la lechuga me gustó. Para acompañar casi siempre ponen kimchi y col. Esta vez nos pusieron cacahuetes en su vaina y mini boniatos, además de ajo que no supimos usar. El pescado frito estaba tan bueno que repetimos. La cuenta subió a unos 100 euros, pero valió la pena. Salimos super saciados y dimos una vuelta por esa planta en la que también venden todo tipo de pescado y marisco seco.
Caminamos hasta el centro comercial Lotte y nos tomamos un café y un chocolate. Seguimos por la calle peatonal llena de tiendas con la intención de llegar hasta el barrio de Gamcheon en 45 minutos según marcaba el GPS. El camino se volvió cuesta arriba y cada vez más cuesta. Se nos hizo eterno llegar a este barrio que está en la falda de la montaña y es famoso por pasar de ser un barrio marginal como las fabelas a un barrio cultural con casas de colores. Una hora después comenzamos a ver las casas con el atardecer de fondo, pero no nos pareció nada atractivo porque no había nadie por las calles, no sé si en verano será diferente. En muchos lugares hay esculturas con referencias al libro El principito como su planeta con la rosa o el baobab.
Cogimos un autobús para intentar llegar a la playa de Songdo, pero nos bajamos cuando vimos que tomaba la dirección contraria. Intentamos coger otro que según la guía nos llevaba a la playa pero parece que no pasaba por esa zona y decidimos seguir andando. Después de un buen rato de caminar por calles muy feas y sin gente decidimos coger un bus y aventurarnos pues aún quedaba mucho para llegar. Finalmente acertamos y llegamos a la playa ya de noche. Aquí también hay rascacielos y aún están las luces de navidad. Caminamos por una pasarela sobre el mar, hicimos algunas fotos del lugar y volvimos al hotel ya bastante cansados. Compramos un helado y mandarinas en la tienda de conveniencia al lado del hotel y nos dormimos.






































Espero que la ciudad de Busán sea tan espectacular cómo Seúl!
ResponderEliminarFelicidades por el blog, no me pierdo ninguna entrada!