Kioto a Hiroshima
15 de enero de 2024
Hemos dormido mejor esta noche, pues el hotel es más cómodo y teníamos dos almohadas cada uno. Xavi ha amanecido más congestionado del resfriado pero con sus medicinas se pone en marcha rápido. Paramos en el Holly café de la plaza Omiyo para desayunar, unas tostadas de huevo hervido y un café y chocolate como de costumbre. Fuimos caminando hasta la estación de Kioto y viendo los lugares por los que habíamos pasado la noche anterior. Encontramos un pequeño cementerio y disfrutamos de la arquitectura antigua de esta ciudad. El templo Nishi estaba abierto y al parecer había un mercado dentro, pero no teníamos tiempo de entrar. Nuestro objetivo era activar el pase JR para el tren bala y viajar hasta Hiroshima.
Cerca de las 10:30 llegamos a la estación y pudimos hacer todo el proceso de activación. Además reservamos asiento en el tren de ida y vuelta a Hiroshima. No había un tren directo, por lo que tuvimos que hacer transbordo en la estación de Kobe, Shin-kobe. Allí aprovechamos para comprar Bentō, que son cajas de comida para llevar y nos las comimos en el tren. Las dos cajas llevaban arroz, verduras y carne de Kobe, imagino que no de las vacas a las que le ponen música, pero igualmente estaban muy ricas.
Dos horas y diez minutos después llegamos a Hiroshima. Caminamos hacia el museo Memorial de la Paz construido en el sitio donde cayó la bomba atómica. Recorrimos el parque con varios monumentos en recuerdo de ese día: un reloj que marca la hora exacta de la explosión, una campana que se toca para pedir paz, un monumento a los niños muertos y el famoso Domo, el único edificio que sobrevivió al impacto.
Entramos al museo y lo recorrimos cerca de una hora. El museo ha cambiado desde mi visita hace 10 años, pues ahora la exposición incluye muchas fotos y explicaciones de los objetos encontrados, que no lo hacen tan crudo. Antes habían maniquís de niños quemados, mucha sangre y destrozos, que hacía que salieras deprimido. Ahora se puede ver la foto del Papa Francisco y de Obama en su visita al museo, y la dedicatoria que dejaron. Además de todas las personas que murieron ese día, están las historias de otros muchos que sufrieron leucemia años después y terminaron muriendo, como el caso de una niña que hacía pajaritas de papel y por la que se dejan pajaritas de origami en el monumento a los niños.
A las 16:30 salimos rumbo al castillo de Hiroshima, como teníamos mucho tiempo preferimos ir andando. Pasamos por unas galerías llenas de tiendas, el centro comercial Sogo, pero no entramos a ninguna tienda. Bordeamos toda la muralla para poder entrar al castillo de Hiroshima. Este castillo desapareció con la explosión y fue reconstruido aunque aún se pueden ver los antiguos cimientos en el parque que lo rodea. No pudimos entrar a verlo porque estaba cerrado, pero paseamos por el parque y paramos en un templo sintoísta.
Volvimos a la estación dando un paseo por la ciudad de noche. Compramos sushi en el 7eleven de la estación y subimos al tren. Aprovechamos para comer ya que el trayecto es de una hora y media. Al pasar por la estación de Fukuyama, se podía ver el castillo blanco de esta ciudad.
Cerca de las nueve de la noche llegamos a Kioto y volvimos al hotel, pero esta vez nos aventuramos a coger otra línea de tren que nos dejaba más cerca. Casi llegamos a la misma hora que si hubiéramos ido caminando, porque estuvimos esperando más de 10 min que saliera el tren, pero nuestros pies lo agradecieron.








































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